Un desengrasante está formulado para descomponer y emulsionar aceites, grasas y otras sustancias orgánicas, lo que facilita su eliminación de las superficies. La composición de los desengrasantes varía según la aplicación (industrial, doméstica, automotriz, etc.), pero suelen incluir una combinación de surfactantes, solventes, emulsionantes y, en ocasiones, agentes alcalinos o ácidos. A continuación, se presenta un resumen de los componentes clave que pueden componer un desengrasante:
1. Tensioactivos (agentes de limpieza activos)
Tensioactivos aniónicos: Son los tensioactivos más comunes en desgrasantes. Poseen grupos con carga negativa que interactúan con las moléculas de aceite, lo que les permite descomponerlo y dispersarlo en agua. Algunos ejemplos son el lauril sulfato de sodio y los alquilbencenosulfonatos.
Tensioactivos no iónicos: Estos tensioactivos tienen cargas neutras y son menos propensos a producir espuma, lo que los hace útiles en aplicaciones industriales. Ayudan a solubilizar aceites y reducen la tensión superficial entre el agua y los aceites. Algunos ejemplos son los ésteres de polietilenglicol o los alquilpoliglucósidos.
Tensioactivos catiónicos: Estos tensioactivos tienen grupos con carga positiva y también pueden utilizarse para facilitar la emulsificación. Se suelen combinar con tensioactivos aniónicos para mejorar la eficiencia.
2. Disolventes (disolventes orgánicos)
Disolventes de hidrocarburos: Se utilizan disolventes como el queroseno, los alcoholes minerales o el aguarrás para disolver y descomponer el aceite y la grasa. Estos disolventes actúan disolviendo los aceites, lo que facilita su enjuague.
Disolventes a base de terpenos: Derivados de fuentes naturales como la cáscara de cítricos, estos disolventes son más respetuosos con el medio ambiente y se utilizan a menudo en formulaciones ecológicas. Algunos ejemplos son el d-limoneno y el pineno.
Alcoholes: Los alcoholes como el alcohol isopropílico o el etanol pueden actuar como solventes en algunas formulaciones, particularmente para eliminar aceite de superficies no porosas.
3. Emulsionantes
Emulsionantes poliméricos: Ayudan a estabilizar la mezcla de aceite y agua formando una emulsión estable, evitando que el aceite se separe. Entre los emulsionantes más comunes se encuentran el polietilenglicol (PEG) y el lauril éter sulfato de sodio.
Fosfatos (como el tripolifosfato de sodio): Los fosfatos, como el tripolifosfato de sodio (STPP), se utilizan como suavizantes de agua y emulsionantes para ayudar a descomponer la grasa y suspender el aceite en el agua para facilitar su eliminación.
4. Agentes alcalinos o ácidos
Agentes alcalinos: Los desengrasantes industriales pueden incluir compuestos alcalinos como el hidróxido de sodio (sosa cáustica) o el hidróxido de potasio, ya que saponifican aceites y grasas, convirtiéndolos en jabón y productos hidrosolubles. Los limpiadores alcalinos son especialmente eficaces para aceites grasosos.
Agentes ácidos: algunos removedores de aceite pueden contener ácidos débiles como ácido cítrico o ácido acético para ayudar a descomponer tipos específicos de aceite y grasa, particularmente en entornos donde es necesario eliminar residuos inorgánicos.
5. Agentes quelantes
EDTA (ácido etilendiaminotetraacético): Los agentes quelantes como el EDTA o el ácido nitrilotriacético (NTA) se utilizan a menudo para fijar y secuestrar iones metálicos, que pueden interferir con la eficacia de los tensioactivos y emulsionantes. Ayudan a mejorar la estabilidad y el rendimiento del limpiador.
6. Ajustadores de pH
Amortiguadores: Se pueden incluir agentes como bicarbonato de sodio o hidróxido de amonio para controlar el pH del removedor de aceite, optimizando su rendimiento dependiendo de si el limpiador está destinado a condiciones ácidas o alcalinas.
7. Solubilizantes
Estos ingredientes ayudan a solvatar o disolver los aceites en la fase acuosa. Algunos ejemplos son la glicerina, el propilenglicol o el etanol.
8. Fragancias y colorantes
En el caso de los productos de consumo, se pueden añadir fragancias y colorantes para mejorar la experiencia del usuario, aunque estos no son necesarios para el proceso de eliminación de aceite en sí.
9. Agua
El agua es un solvente importante en la mayoría de los desengrasantes y removedores de aceite comerciales, actuando como portador de los ingredientes activos y ayudando a enjuagar el aceite.
Ejemplo de composición en un removedor de aceite industrial:
Tensioactivos (20-30%) – Para descomponer aceites y emulsionar.
Disolventes (10-20%) – Para disolver aceite y grasa.
Emulsionantes (5-10%) – Para ayudar a estabilizar la mezcla de aceite y agua.
Agentes alcalinos (5-15%) – Para descomponer aceites y grasas difíciles.
Agentes quelantes (1-5%) – Para evitar que los minerales del agua interfieran.
Agua (40-50%) – El disolvente y portador.
Resumen de funciones clave:
Aceites y grasas solubilizantes: los surfactantes y solventes rompen el aceite en gotas más pequeñas, lo que hace más fácil limpiarlas de las superficies.
Emulsionante: Los emulsionantes mantienen los aceites suspendidos en la solución, evitando que se separen y se vuelvan a depositar en las superficies limpias.
Ablandamiento del agua: Ingredientes como el tripolifosfato de sodio ablandan el agua, lo que permite que los detergentes y surfactantes funcionen de manera más efectiva.
Estabilización: Los ajustadores de pH y los agentes quelantes garantizan que el producto permanezca eficaz y estable durante su uso.
Estos componentes trabajan sinérgicamente para descomponer y eliminar aceites, grasas y otros contaminantes.
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